Desde 1945, Crisol elabora Sobrasada de Mallorca siguiendo los métodos tradicionales heredados de generación en generación. Con la certificación IGP, garantiza un embutido curado con carnes seleccionadas, pimentón Tap de Cortí y una curación minuciosa. Su compromiso con la calidad se refleja en productos sin aditivos ni alérgenos, manteniendo la autenticidad de este emblema gastronómico.
Crisol mantiene viva la esencia de la sobrasada con variedades como la tradicional, la etiqueta negra y la de cerdo negro autóctono. Su proceso de curación oscila entre tres y cinco meses, aportando una textura untuosa y un sabor intenso. También elabora crema de sobrasada, una versión fresca que rememora la tradición de las matanzas mallorquinas.
Más allá de la sobrasada, la empresa elabora embutidos cocidos como el camallot, el botifarró o la varia, todos ellos sin conservantes ni colorantes. Su apuesta por la calidad la ha llevado a certificarse bajo la norma IFS Food, garantizando seguridad alimentaria y trazabilidad en cada producto.
Ubicada en Consell, Crisol fusiona tradición y modernidad, manteniendo intacta la receta original que convirtió a la sobrasada en un símbolo de la gastronomía mallorquina.