“Queremos que la algarroba esté en todas las despensas de Baleares”

Joana Verger lidera la revolución de la algarroba mallorquina desde Es Garrover.

Joana Verger es la impulsora de Es Garrover de Mallorca, una empresa que transforma la algarroba en productos gourmet con sello local. Tras dejar una carrera en el sector financiero, decidió volver a sus raíces y dar nueva vida a este fruto tradicionalmente relegado al consumo animal. Hoy, Joana es una de las principales voces que reivindican su valor nutricional, gastronómico y cultural.

¿Qué papel ha tenido la algarroba en tu vida desde pequeña?

Mi primer recuerdo es el olor. Crecí con la algarroba, literalmente: el almacén estaba debajo de casa. Recuerdo los tractores, los agricultores, la tierra mojada… Ese aroma quedó grabado en mí. Ahora que he tenido bebés, me he dado cuenta de cómo esos recuerdos de infancia siguen muy vivos.

¿Y qué aprendiste del campo mallorquín en esos años?

Sin darme cuenta, me empapé de todo. Nuestra familia fue pionera en la industria de la algarroba, con Productos Martín. En su momento no lo valoré, pero con el tiempo apareció esa "llamada de la tierra" y sentí la necesidad de retomar aquello que había vivido en la infancia. Así nació mi impulso por dignificar la algarroba y reintroducirla en la gastronomía.

La algarroba era considerada un alimento para animales. ¿Cómo lograste cambiar esa percepción?

Con mucha constancia y una gran inversión personal. Introducirla como producto gourmet en el mercado local fue un reto enorme. Desde 2012 he luchado por mostrar su valor nutricional, sus posibilidades culinarias y su origen local. Hoy en día chefs y restaurantes la incorporan en sus menús como cualquier otro ingrediente de calidad. Hemos hecho un calendario de recetas con cocineros de la isla y ya empieza a considerarse un producto tan nuestro como el aceite o la almendra.

Tuviste una experiencia en Perú que te abrió los ojos…

Sí, en 2012 viajé a Piura, en el norte de Perú, donde vi cómo usaban la algarroba para consumo humano. Hablé con universidades y expertos, vi que hacían harina, salsas, bebidas… Volví con la maleta llena de ideas y productos, y dije a mi familia que debíamos hacer algo. Así nació la marca Es Garrover de Mallorca, con una apuesta clara por el diseño, el packaging y el valor añadido. Fue todo un cambio de chip, una alquimia que convirtió algo considerado “rústico” en algo bello y saludable.

¿Crees que aún queda potencial por explotar?

Muchísimo. La algarroba de Mallorca es un producto que aún está por descubrir para mucha gente. Hemos desarrollado una línea de proteína con otra empresa local, cremas untables, salsas… y estamos trabajando en introducirla incluso en alimentación infantil. Hay muchas posibilidades, y yo me he especializado en ello desde la nutrición hasta el desarrollo de producto. Además, estamos promoviendo el uso en papillas para bebés, porque es nutritiva y saludable desde los primeros meses de vida.

¿Y cuál es el objetivo actual de tu empresa?

Nuestro objetivo es consolidar los productos que ya tenemos, como las cremas untables o la harina, y escalar su producción. También reabrimos el Museo de la Algarroba que habíamos cerrado por la pandemia, y donde hacemos visitas, degustaciones y explicamos todo el proceso, desde la recolección hasta el consumo. Todo esto ayuda a educar y a dar valor al producto.

¿Qué propiedades tiene la algarroba que la hacen especial?

Es rica en calcio, magnesio y hierro. Tiene menos grasa que el cacao, no contiene excitantes y es apta para celíacos. Es una alternativa saludable con personalidad propia. Se puede tomar con leche como si fuera un “colacao”, pero natural. Hemos hecho incluso helados con JOP con trozos de chocolate, para combinar sabor y salud.

¿Cuáles son tus formas favoritas de usarla en la cocina?

Me encanta en bizcochos, brownies, masas de pizza con harina de xeixa, y también como cobertura para postres. Tenemos una salsa que es ideal para carnes y pescados, tipo salsa de soja, pero con personalidad propia. Las cremas untables son perfectas para frutas o como base para recetas dulces. Y con la nueva línea de proteínas y barritas, abrimos nuevas puertas para el consumo diario.

¿Qué papel puede jugar la algarroba en una gastronomía sostenible?

Es un producto de proximidad, con historia y con un impacto ambiental mínimo. Desde 2015 ha estado presente en ferias y eventos ecológicos. Apostar por ella significa apostar por la agricultura local, por el paisaje mallorquín, y por un sistema alimentario más consciente.

¿Notas que en Baleares hay más interés por los productos ecológicos?

Sí, se ha producido un cambio de mentalidad. Cada vez más personas valoran el producto local, aunque sea más caro. La gente está dispuesta a pagar por algo sin pesticidas, sano y sostenible. Queremos llegar al 25% de superficie ecológica en Baleares y vamos por buen camino.

¿Qué haría falta para que la algarroba sea parte habitual de cualquier despensa?

Hace falta visibilidad. Estamos apostando fuerte por las redes sociales, por difundir recetas y facilitar que la gente la incorpore a su día a día. También estoy trabajando para aumentar la producción tras haber sido madre recientemente. Cuanto más se consuma, más podremos invertir en investigación y nuevos productos. Y lo más importante: que la gente descubra lo sana y versátil que es.

¿Cómo imaginas el futuro de la algarroba y de tu empresa dentro de diez años?

Veo una gama más amplia de productos y a Es Garrover consolidada como marca referente. Queremos expandirnos a través de nuestra tienda online y llegar a países como Alemania o los nórdicos. La algarroba tiene mucho camino por delante, y nosotros estamos listos para recorrerlo.


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