Entre bancales suspendidos sobre el Mediterráneo y muros de piedra seca, Banyalbufar conserva una de las historias vinícolas más fascinantes de Mallorca. Allí, la uva Malvasía resurge desde los años 2000 con fuerza y elegancia. Hoy, bodegas como Can Pico o la cooperativa Malvasía producen vinos blancos intensos que traducen siglos de herencia en cada copa.
La Malvasía llegó desde Grecia y encontró su lugar en las empinadas terrazas de Banyalbufar, esculpidas por los árabes en el siglo XI. Durante siglos, estas vides definieron el paisaje y el carácter del pueblo, hasta que la filoxera las arrasó en 1891. No fue hasta 1999 cuando un grupo de vecinos recuperó esta joya genética para devolverle su esplendor al viñedo local.
Banyalbufar, cuyo nombre significa “enclavado en el mar”, es hoy referente de un vino blanco con personalidad: aromas intensos, notas salinas y estructura vibrante. Bodegas como Can Pico o la cooperativa Malvasía de Banyalbufar producen en pequeñas cantidades, cuidando cada detalle. Las vides maduran a distintos ritmos, lo que permite una vendimia escalonada que mejora la calidad del mosto.
Visitar Banyalbufar es sumergirse en un paisaje único donde la tierra y el mar dialogan. Pasear entre sus terrazas de piedra seca, conocer a los viticultores y catar una copa de Malvasía con vistas al Mediterráneo es una experiencia que combina historia, naturaleza y sabor. Una escapada ideal para quienes buscan autenticidad.