En Menorca, la miel no es solo un producto, es una experiencia enogastronómica que te conecta con la historia y la naturaleza de la isla. El escritor romano Plinio ya afirmaba que era la segunda más buena del mundo, después de la de Grecia. Ya en el siglo XVIII se exportaba a París o Londres. Actualmente, no sólo podemos degustarla, sino también visitar a algunos de los productores de la isla.
La miel de Menorca debe su sabor único a la diversidad floral y a la protección del entorno derivado de la declaración de la isla como Reserva de la Biosfera. Estamos en un paraíso para las abejas, lo que se demuestra en la producción de una miel fina y deliciosa y muy variada. Encontramos miel de mil flores y monofloral de zulla, brezo, romero o zarzamora.
Productores menorquines como Illa de Mel, Dolçamar o Mel D'Algairens han recibido premios y reconocimientos a nivel nacional e internacional. Algunos de ellos no sólo nos brindan un producto excelente, sino que también nos permiten visitar sus instalaciones. Durante el recorrido, aprenderemos sobre la organización de las colmenas y la extracción de la miel. También disfrutaremos de una cata en la que podremos apreciar las excelencias de un producto único. Se debe reservar previamente para poder disfrutar de esta experiencia única.
La miel siempre ha tenido protagonismo en la gastronomía menorquina. Tradicionalmente, se ha combinado con sobrasada o queso tierno para dar lugar a unos de los bocados más exquisitos de la isla. Las berenjenas con miel i la mantega, postre tradicional de la fiesta de Todos los Santos, son algunas de las recetas populares que aprovechan todo el potencial de este producto maravilloso que nos regalan las abejas.