Es el argumento más importante desde el punto de vista ético y ecológico.
Cada especie tiene su época de desove. Consumir pescado de temporada garantiza que no estamos interfiriendo en el momento en que las poblaciones se están regenerando.
Al respetar la temporada, nos aseguramos que el pescado ha tenido tiempo de crecer y reproducirse al menos una vez antes de ser capturado.
El estado biológico del pescado influye directamente en cómo sabe en tu plato.
Antes de desovar, los pescados acumulan reservas de grasa (omega-3). Es en aquel momento cuando su vianda es más sabrosa y jugosa. Un pescado "puesto-desove" suele estar más flaco, con la carne más blanda y menos sabrosa.
El sabor del marisco, como el de las gambas o las langostas, cambia según la disponibilidad de plancton y nutrientes en el agua en determinadas épocas del año.
La estacionalidad fomenta el uso de artes de pesca menores y más selectivas.
Muchas especies de temporada (como el "Raor" en septiembre o la "Llampuga" en otoño en Baleares) se pescan con métodos tradicionales que malogran mucho menos el fondo marino que las grandes redes de arrastre que operan todo el año.
Al pescar lo que abunda en aquel momento, se generan menos capturas accidentales de especies que después se devuelven muertas en el mar.
El pescado de temporada suele ser de proximidad (Km 0).
Un pescado de temporada llega a la lonja en horas. El pescado que se ofrece fuera de temporada suele venir de caladeros lejanos (congelado o refrigerado durante días) o requiere un procesamiento químico para mantener su aspecto "fresco".
Se evita el uso de sulfitos y otros aditivos necesarios para alargar la vida útil del marisco que viaja miles de kilómetros.
El mar es caprichoso, pero cuando hay abundancia de una especie, el precio baja drásticamente.
En plena temporada de "Mollera" o "Esparrall", el precio por kilo es una fracción de lo que costaría un pescado de importación o una especie fuera de su ciclo.
Obligarte a comer lo que hay en cada mes te permite descubrir pescados menos conocidos pero exquisitos que normalmente ignoramos en favor del salmón o la corvina de piscifactoría.
MALLORCA
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MENORCA
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