Sa Foradada, accesible a pie o en barco, es uno de los destinos más icónicos de la costa balear. Con su singular roca agujereada y un restaurante que ofrece una experiencia inigualable, es el lugar perfecto para combinar naturaleza y buen comer en la impresionante Serra de Tramuntana.
La mítica Sa Foradada no entiende de carreteras. Para llegar solo hay dos opciones, caminar o navegar. Diferentes empresas nos ofrecen realizar el trayecto desde el Puerto de Sóller en una travesía inolvidable. El viaje, con las aguas cristalinas y los imponentes acantilados de la Serra de Tramuntana, ofrece un paisaje que deja sin aliento. Caminando es un agradable y bello paseo cuesta abajo, aunque no debemos olvidar que la vuelta, cuesta arriba, será más complicada, especialmente en verano.
Al llegar a Sa Foradada lo más recomendable es disfrutar de un refrescante baño. Esta península de unos 400 metros forma un pequeño puerto abierto hacia la parte sur. Tras secarse, nada mejor que ascender la escalera que nos lleva a un establecimiento muy pintoresco.
El restaurante Sa Foradada es conocido por sus paellas cocinadas a fuego de leña con productos locales, una verdadera delicia para el paladar. Es necesario reservar con antelación porque siempre tiene una gran demanda.
La vista desde las terrazas del restaurante abarca el impresionante mar Mediterráneo y la costa norte de Mallorca, creando el escenario perfecto para una comida inigualable.